El error garrafal que millones cometen en un terremoto: los consejos que podrían salvar tu vida y casi nadie conoce

Cuando la tierra empieza a moverse, la reacción instintiva de la mayoría de las personas suele ser equivocada. Correr escaleras abajo, refugiarse bajo el marco de una puerta o intentar salir a toda prisa son acciones que pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones graves. Los expertos llevan años insistiendo en que existen medidas mucho más eficaces, pero muchas de ellas siguen siendo grandes desconocidas para la población. Saber qué hacer durante los primeros segundos puede marcar la diferencia entre salir ileso o quedar atrapado.

El primer gran mito: no debes salir corriendo del edificio

Durante décadas se difundió la idea de que, al notar un temblor, lo correcto era abandonar inmediatamente el edificio. Sin embargo, numerosos organismos de protección civil señalan que la mayoría de las lesiones se producen precisamente durante esos intentos desesperados de huida. Fragmentos de cristal, cornisas, ladrillos o mobiliario pueden caer en cuestión de segundos.

Si el movimiento es intenso, la recomendación general es permanecer donde uno se encuentre y aplicar la conocida regla internacional:

Agáchate, cúbrete y sujétate

  • Agáchate para evitar caer al suelo por la sacudida.
  • Cúbrete bajo una mesa resistente o protege cabeza y cuello con los brazos.
  • Sujétate al mueble o estructura hasta que el temblor finalice.

Muchos supervivientes afirman que estos pocos segundos fueron decisivos.

Lo que casi nadie sabe: los marcos de las puertas ya no son el lugar más seguro

Una de las creencias más extendidas es refugiarse bajo el marco de una puerta. Sin embargo, en edificios modernos esta recomendación ha quedado obsoleta. La mayoría de las viviendas actuales no poseen marcos especialmente reforzados y permanecer allí puede exponernos a golpes por puertas que se mueven violentamente o por objetos desprendidos.

Los expertos recomiendan buscar:

  • Mesas robustas.
  • Escritorios resistentes.
  • Muros interiores alejados de ventanas.
  • Espacios sin objetos pesados suspendidos.

Nunca utilices el ascensor, aunque parezca la salida más rápida

Otro error frecuente es intentar escapar mediante el ascensor. Un corte eléctrico o daños estructurales pueden dejar a las personas atrapadas durante horas. Las autoridades insisten en que los ascensores no deben utilizarse ni durante ni inmediatamente después del seísmo.

El peligro oculto está dentro de casa

Sorprendentemente, muchas lesiones durante terremotos no se producen por el derrumbe del edificio, sino por objetos cotidianos que salen despedidos.

Los elementos que conviene asegurar previamente incluyen:

  • Televisores.
  • Librerías altas.
  • Estanterías.
  • Espejos.
  • Lámparas colgantes.
  • Cuadros pesados.
  • Macetas suspendidas.

Fijar estos objetos a la pared puede reducir significativamente el riesgo de accidentes.

El kit de emergencia que deberías tener preparado hoy mismo

La mayoría de familias no dispone de suministros básicos para afrontar las primeras horas posteriores a un gran terremoto. Sin embargo, las autoridades recomiendan tener siempre preparado un pequeño equipo de emergencia.

Elementos esenciales

  • Agua potable para varios días.
  • Alimentos no perecederos.
  • Botiquín de primeros auxilios.
  • Linterna y pilas de repuesto.
  • Radio portátil.
  • Cargador externo para el móvil.
  • Silbato para pedir ayuda.
  • Copias de documentación importante.
  • Medicación habitual.

Si estás en la cama, no hagas lo que hacen en las películas

Si el terremoto comienza mientras duermes y no hay peligro inmediato de caída de objetos pesados sobre la cama, numerosos especialistas recomiendan permanecer allí y proteger cabeza y cuello con una almohada hasta que el movimiento termine. Levantarse desorientado en plena oscuridad puede provocar caídas o cortes con cristales rotos.

Qué hacer si conduces cuando empieza el seísmo

Sufrir un terremoto al volante puede generar pánico. La actuación correcta consiste en:

  1. Reducir la velocidad de forma progresiva.
  2. Detener el vehículo en un área despejada.
  3. Evitar túneles, puentes, postes y edificios.
  4. Permanecer dentro del coche hasta que termine la sacudida.

El vehículo ofrece cierta protección frente a pequeños desprendimientos.

Las réplicas son más peligrosas de lo que imaginas

Muchas personas creen que el peligro desaparece cuando cesa el primer temblor. No es así.

Los grandes terremotos suelen ir seguidos de múltiples réplicas que pueden provocar nuevos derrumbes en estructuras debilitadas. Por ello:

  • Evita entrar en edificios dañados.
  • Sigue únicamente información oficial.
  • Prepárate para nuevos movimientos sísmicos.

La importancia de saber cortar gas, agua y electricidad

Pocas personas conocen la ubicación exacta de las llaves generales de su vivienda. Tras un terremoto, una fuga de gas puede desencadenar incendios o explosiones.

Antes de que ocurra una emergencia, todos los miembros del hogar deberían saber:

  • Dónde se corta el gas.
  • Cómo desconectar la electricidad.
  • Dónde cerrar el suministro de agua.

El consejo menos conocido: practica simulacros en casa

Los simulacros no son exclusivos de colegios o empresas. Practicar periódicamente con la familia mejora notablemente la capacidad de reacción y reduce el pánico cuando ocurre una emergencia real. Los expertos aconsejan ensayar rutas de evacuación y puntos de reunión al menos una vez al año.

Después del terremoto: qué no debes hacer jamás

Tras un seísmo importante evita:

  • Encender cerillas o velas sin comprobar fugas de gas.
  • Utilizar el teléfono salvo emergencias.
  • Regresar inmediatamente a edificios dañados.
  • Difundir rumores o información no verificada.
  • Mover a heridos graves salvo peligro inminente.

Estar preparado no evita que ocurra un terremoto, pero sí puede reducir drásticamente sus consecuencias. Y, cuando cada segundo cuenta, el conocimiento puede convertirse en la herramienta más valiosa para proteger la vida propia y la de quienes nos rodean.

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